El Banco de España considera que, pese al encarecimiento del crédito, el precio de la vivienda continuará mostrando una resistencia a la baja mayor que las variables de cantidades del mercado residencial (como las compraventas o los visados), debido a la escasez de obra nueva, los altos costes de los materiales de construcción y la favorable situación patrimonial de los distintos agentes de este mercado.