El alquiler de corta duración generó un gasto directo de 5.563 millones de euros en los comercios de la España rural durante 2024, según un estudio elaborado por Analistas Financieros Internacionales (AFI) para Airbnb, que destaca que del gasto total, 3.200 millones de euros fueron canalizados directamente a actividades como restauración, ocio, cultura y comercio minorista.