La economía china siguió mostrando síntomas de desaceleración en noviembre, a pesar del deshielo iniciado en las relaciones comerciales con Estados Unidos, según los últimos datos macroeconómicos publicados por el gigante asiático, con un nuevo debilitamiento de la demanda minorista y el agravamiento de la caída de la inversión en activos fijos, lastrada por el sector inmobiliario, lo que apunta a la necesidad de nuevos estímulos por parte de Pekín de cara a 2026.